Ediciones Corregidor tiene el agrado de informar la aparición del libro

"Caminos para la paz, literatura israelí y árabe en castellano"


Por Agencia NOVA, 28 Enero 2008

Un libro de Cristian Ricci e Ignacio López Calvo.

Las palabras, y no las balas, sirven aquí de escalera para trepar muros y salvar obstáculos. Por desgracia, cada nuevo derramamiento de sangre aleja ese utópico (en el sentido optimista de la palabra) momento en que triunfen la reconciliación y la fraternidad.


Pocos conflictos internacionales han recibido tanta atención de la prensa internacional y han durado tanto tiempo en el subconsciente colectivo de la comunidad internacional como la incesante lucha armada entre israelíes y palestinos.

Para mayor desconcierto, la llama de la incertidumbre se ha avivado aún más con la desaparición de Ariel Sharon y Yasser Arafat del panorama político, el resultado de las elecciones democráticas en los territorios palestinos y las protestas contra la controvertida publicación, el 30 de septiembre de 2005, de doce caricaturas del profeta islámico Mahoma en el periódico danés Jyllands-Post y más tarde en otros diarios europeos.

Hasta ahora, dicha polémica ha causado más de un centenar de muertos, la quema de varios consulados generales y embajadas e, inesperadamente, un mayor antagonismo contra el mundo judío, a raíz de la convocatoria por un diario iraní de un concurso para dibujantes de caricaturas que deseen mofarse del Holocausto.

Con estos y otros asuntos en mente, Cristián Ricci e Ignacio López Calvo pusieron en marcha un proyecto con el título provisional de Unidos por un idioma (que más tarde fue bautizado con el de Caminos para la paz), cuyo propósito era la edición de una colección de textos literarios escritos en castellano por autores árabes e israelíes.

A priori, la intención de los autores era que la mayoría de las contribuciones, si no todas, trataran de algún modo el tema del desencuentro entre árabes e israelíes en Oriente Medio, para ofrecer así una vía alternativa de diálogo, la literatura, que quedara lo más lejos posible de un debate político que hasta ahora parece haber sofocado el verdadero diálogo y el avance hacia la paz. La idea, dicho sea de paso, nació inspirada por el espíritu de la escuela de entrenamiento musical para niños palestinos e israelíes que en su momento crearon el director de orquesta israelí-argentino Daniel Baremboim y el difunto académico y ensayista palestino Edward Said, y que les valió el Premio Príncipe de Asturias para la Concordia.

En lugar de la música, en este caso el punto de partida que una estos dos mundos enfrentados desde hace más de medio siglo ha de ser esa lengua a la que ambos pueblos (y el árabe en especial) tanto contribuyeron.

Las palabras, y no las balas, sirven aquí de escalera para trepar muros y salvar obstáculos. Por desgracia, cada nuevo derramamiento de sangre aleja ese utópico (en el sentido optimista de la palabra) momento en que triunfen la reconciliación y la fraternidad.

Desde este libro publicado por Ediciones Corregidor, se insiste en la necesidad de crear un locus amoenus donde los herederos culturales del médico y humanista judío Maimónides; y del filósofo, médico y matemático árabe Averroes sigan contribuyendo a la expansión del castellano y al entendimiento de los pueblos. En efecto, estos dos cordobeses del siglo XII usaron como suya este idioma común que vuelve a unir en esta antología a dos pueblos semitas hermanos.

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