Homero Alsina Thevenet
Créditos finales y aplausos.

Era uno de esos periodistas e investigadores con alumnos en todos los países de habla hispana. Desconozco su habilidad o no para la docencia. Sí sé que quien escribe esto y muchos otros, aprendimos de su prosa punzante, democrática, erudita y accesible a la vez. El estaba para descubrir lo que otros omitían. Y hacerlo notar con cierta gracia más propia de un estilo anglosajón que de la verba latinoamericana. Era uno de esos especimenes sobrevivientes del boom de la literatura de estas tierras.

Como Guillermo Cabrera Infante, cada libro suyo fue esperado y estudiado. Su literatura iba más allá de la mera crítica o historiografía. Cruzaba disciplinas. Buscaba la polémica no desde la torre de marfil cuyos escalones gastarían años después los integrantes de una crítica cinematográfica oscurantista y encriptada. Conocía la historia y la actualidad del cine mundial, incluyendo el argentino, que no es el uruguayo, por lo que sus comentarios acerca de las películas de este lado del Río de la Plata, tuvieron carácter develador en muchas oportunidades. Su rigor era parejo con su humor.

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IDENTIDADES GLOBALIZADAS. Un conflicto que afecta al mercado editorial.

¿Defender las identidades o globalizarnos? La pregunta planteada hace un tiempo por Néstor García Canclini1 nos sirve como disparador de ideas para pensar la vinculación entre identidad y globalización en el ámbito editorial latinoamericano.

En un principio podemos pensar que a partir de una definición básica de los términos “identidad” y “globalización” puede plantearse su diferencia. Resulta casi imposible mantener la identidad y entrar en el proceso globalizador. Son términos que se eliminan recíprocamente: la cuestión radica para nosotros en encontrar la función que tienen los pequeños editores para trabajar en el marco de la globalización y descubrir cuáles son los objetivos que se intentan cumplir.

Las pequeñas editoriales argentinas, en la mayoría de los casos, fueron creadas por individuos o grupos familiares que sentían sincera vocación por la defensa del patrimonio cultural nacional. Estas han logrado funcionar de manera independiente, fundamentalmente porque se han especializado en la publicación de temáticas particulares que son como “nichos” dentro del mundo editorial. La publicación de colecciones o géneros específicos no ha reportado nunca grandes beneficios y es por esa razón que todavía no ha sido absorbida por los grandes monopolios. Se trata de valores diferenciales como es el caso de la difusión del humor y las historietas en De la Flor, de la poesía en Botella al Mar o Último Reino, de la literatura infantil y juvenil en Colihue, del tango y el lunfardo, en Corregidor, por mencionar solamente algunos ejemplos.

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